Hace un tiempo ya terminé de leer este espléndido libro de cuentos de Jorge Luis Borges, el gran escritor argentino, que nos ha enseñado a conocer mi amigo y colega trasandino Eduardo. Los que hayan seguido los post sobre Borges publicados hace algunos meses, gracias a los comentarios y aportes de Eduardo, recordarán que éste recomendaba acercarse a Borges por sus cuentos, y entre los recomendados había varios de los que integran esta formidable obra, que se lee con suma facilidad y gran placer, maravillándose, como no, de la genialidad de ese inmortal autor. "El libro de Arena" fue publicado originalmente en el año 1975 (detalle no menor, pues muestra que esta obra se editó cuando Borges contaba con nada menos que 76 años, lo que me parece verdaderamente asombroso) y contiene 13 cuentos, más bien breves, con temáticas diversas, pero con el denominador común de la pluma certera, ágil, mágica y sorprendente de un hombre que ha vivido todo.
No es mi idea describir los cuentos de este volumen (es una tarea más adecuada para un "borgevangelista" como Eduardo), sino entregar una impresión de un simple lector, que se conmueve con los frutos de una mente brillante, bendecida además por una capacidad única de contar historias.
Si bien es cierto que todos me gustaron, algunos me dejaron un mejor gusto de boca: "Ulrica" (quizás por que conocí a una sueca de dicho nombre, de gran belleza), es un bello cuento de amor -temática que no es frecuente en la prosa de Borges, mas sí en sus versos- que nos toca a todos, es realidad pura; "Undr" es increíble, es la vida misma, frases y diálogos geniales y llenas de todo. Transcribo algunas: "A orillas del Azov me quiso una mujer que no olvidaré; la dejé o ella me dejó, lo cual es lo mismo"; - Qué te dio la primera mujer que tuviste? -me preguntó. - Todo, le constesté. - A mí también la vida me dio todo. A todos la vida les da todo, pero los más lo ignoran". No es posible describir de qué se trata este cuento sin estropearlo. Hay que leerlo.
En fin, no creo que valga la pena tratar de reseñar estos cuentos, hay que tenerlos y saborearlos; los he leído varias veces, además de los citados, también "El disco", "El Congreso" y el último, que le da el título a esta obra. Simplemente leánlos y disfrútenlos.
Creo que lo más adecuado es concluir con unas palabras del propio Borges, aparecidas en un breve epílogo que acompaña la edición que está en mis manos: "Espero que las notas apresuradas que acabo de dictar -el citado epílogo- no agoten este libro y que sus sueños sigan ramificándose en la hospitalaria imaginación de quienes ahora lo cierran".






