sábado, 31 de enero de 2009

Tomás Emilio

Sólo hace una semana que lo he podido tomar en brazos, 7 días en que ha tenido que respirar por sus pulmones, tomar leche (materna y de la otra), llorar poquito y dormir mucho. Hace sólo una semana que nació Tomás Emilio, el 24 de enero en la madrugada (0:59 hrs.), pesando más de 4,2 kilos, grande como sus padres, con 54 cm. de altura. Con unas manos grandes de dedos largos y unos ojitos muy vivos y lindos, que miran sin ver aún pero que transmiten mucha ternura y amor.

Aunque aún no recupera todo su peso, se ve cada día más grande, más rellenito, sonríe mucho (lo que sin duda son muecas provocadas por chanchitos o cólicos, se ve muy lindo sonriendo) y responde a las torpes canciones de cuna que le canto, quedándose quietito mientras lo mezo en mis brazos.

La mamá, Katia, cada día se siente mejor, muy pero muy feliz de acariciar y mimar a Tomito, trabajando sin descanso en los cuidados propios de un recién nacido, recibiendo agradecida la poca ayuda que le puedo brindar.

Todos felices con Tommy. Los abuelos chochos, sus hermanos muy contentos y felices con la esperada llegada de Tomás, aunque Diego no lo ha podido conocer personalmente, pues sigue de vacaciones por el sur. Sí lo ha visto por las fotos que subí en Facebook y por videochat. Está muy ansioso de verlo. Gabriela, en tanto, lo tiene cerca desde su llegada a la casa y se ha portado muy bien, dándole mucho cariño a su hermano chiquito.

Se despierta como un relojito para sus papas, primero se mueve mucho -queda atravezado en la cuna- y luego empieza a alegar un poco. Cuando llega la hora, mueve su cabecita de lado a lado buscando su tetita, hasta que hay que tomarlo en instalarlo. No es fácil que comience a mamar, pero cuando lo logra toma su ritmo y no hay quien lo pare por los próximos 25 a 30 minutos hasta que el sueño lo vence. Luego, toma su relleno y queda lona, hasta que todo el proceso se repite a las tres horas.

Feliz con la llegada de mi tercer hijito biológico. Gonzalo, mi primogénito, todo un hombre de 20 años, ya en tercer año de ingeniería; Diego, con 12 añitos, es un niño aún, lleno de magia y amor, y ahora Tomás, de sólo unos días, completa de trilogía de varones. ¡Falta sólo uno para el equipo de babyfútbol!

jueves, 1 de enero de 2009

El misterio de las Tanias

El reconocido economista chileno y académico de renombradas universidades nacionales e internacionales Sebastián Edwards incursiona con ésta su primera novela en el mundo literario de ficción y el resultado lo debe haber dejado satisfecho. Al menos a mí me entusiamó y entretuvo bastante, aunque algunos reparos estilísticos me merece, según explicaré más adelante.

Hay que reconocer en todo caso que la historia es potente -se me pegó esa muletilla del Ministro Velasco- ingeniosa y bien entramada, estando aquí el mayor mérito, a mi juicio, de Edwards pues mezcla acertadamente hechos históricos que nos han marcado a todos los latinoamericanos con una trama cargada de intrigas, traiciones, secretos y espías, dando como resultado una novela entretenida, amena y fresca en su contenido.

Pero vamos a la historia. Todo comienza con un extraño asesinato. Bobby, el amigo de toda la vida del protagonista -un profesor universitario chileno radicado en EE.UU., culto, de muy buen pasar, conocedor, con estilo (queda siempre claro que uno escribe desde su experiencia, pues este profesor no es extraño que se parezca a Edwards), inteligente- es encontrado muerto en extrañas circunstancias en Colombia, un crimen no aclarado y que para el protagonista tiene supuestamente su origen en las "Tanias", una teoría que el propio Bobby le había contado tiempo atrás sobre unas supuestas espías preparadas por los cubanos para infiltrar las altas esferas políticas y económicas de los países latinoamericanos, en los tiempos del Che Guevara y Fidel Castro.

Así, haciéndose la convicción que Bobby murió por investigar ese asunto, recibe el encargo de la hermana de éste para que busque que fue lo que realmente pasó con su amigo, tarea a la que se entrega, no sin considerar que es un error, sin saber que se estaba metiendo en un tremendo embrollo, tarea para la cual no está obviamente preparado, que lo llevará por varios países del mundo y que le costará más de alguna golpiza y muchos malos ratos.

Sin embargo, con tesón, deducción e ingenio -y la ayuda de varios ex espías cubanos y otros ex revolucionarios de esas épocas- se empieza a meter cada vez más en esa apasionante historia, hasta resolver casi todos sus enigmas, que incluyen la activación de las Tanias y el eventual rescate de un multimillonario tesoro.

Es encomiable el rigor histórico de la novela, la profusión de datos y episodios de esos convulsionados tiempos, pero quizás en esto radica una debilidad de la novela, producto a mi juicio del rigor académico del autor, pues tiende a repetir en demasía hechos y situaciones ya pasadas, tal como si estuviera frente a una clase de sus alumnos menos aventajados. Este punto es a mi juicio uno que debería pulirse, aunque es un detalle fruto de mi apreciación personal. En todo caso, no le quita el sabor a la novela, que igualmente es muy atractiva y recomendable.

martes, 23 de diciembre de 2008

Feliz Navidad y un gran año 2009

Nada de original. Sólo desearles a todos los que caen por aquí unas felices fiestas. Estos días han sido muy ajetreados, de mucho movimiento, mucho trabajo, poco espacio para la lectura y la tranquilidad. Las responsabilidades se multiplican, mas el tiempo con su finitud nos pone trabas que no logramos vencer. Sumado a ello que las fuerzas ya no son las de antes -todos nos ponemos algo más viejos- es poco el espacio para pensar, crear y soñar.

Pero eso no quita que vivamos estas fiestas con alegria, con esperanza e ilusión. En mi caso, el próximo año -febrero- llegará un nuevo integrante a mi familia, Tomás Emilio, que traerá más alegria y amor a mi especial y extendida familia. Para todos ellos los mejores deseos y confianza de que el próximo año será mejor que el que se despide.

Tomé prestada esta imagen de otro de mis blog, no importa mucho en realidad, sólo importan los buenos deseos que ella transmite y la esperanza que el próximo año nos depare alegrias y buenas nuevas. Feliz Navidad para todos.

viernes, 21 de noviembre de 2008

Almuerzo de vampiros

Muy buena, ésta la última novela de Carlos Franz, muy entretenida, con un lenguaje no apto para abuelitas eso sí (por este motivo no se la recomendaría a mi madre), pero muy ágil y convincentemente construida, que da gusto leerla.

De de autor sólo había leído -y hace muchos años razón por la cual no aparecía en este blog- "El lugar donde estuvo el Paraíso", del que guardo gratos recuerdos. Pero esta novela es otra cosa. En la contratapa aparece una frase de Carlos Fuentes, el genial escritor mexicano, que dice textualmente: "Otra vuelta de tuerca sorprendente en la obra de Carlos Franz, que nos confirma que éste posee una voz nueva, poderosa, creativa y comprometida con la palabra" que retrata en gran medida lo que es esta obra. Al concluirla uno no puede sino encontrarle toda la razón a Carlos Fuentes.

Pero contemos algo de "Almuerzo de vampiros" -que ganó recientemente el Premio Mejores Obras Literarias 2008, género novela publicada, del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes- para entusiasmarlos con esta novela que tanto me gustó.

El narrador -y protagonista principal- se reúne a almorzar con un antiguo compañero de colegio, quien para estos efectos adopta el nombre de Zósima y comienzan a hacer recuerdos del pasado (frecuentemente me pasa lo mismo, podría agregar yo, al reunirme con antiguos compañeros), hasta que Zósima -un excéntrico y peculiar personaje- cuenta que creyó divisar a un entrañable y carismático profesor de secundaria de su época escolar, en el INBA, quien influyó poderosamente en ambos.

Víctor Polli, que así se llamaba el profesor de Lengua y Humanidades, como gustaba que se calificara a su clase de Castellano, despertó antiguas heridas y rencores en el protagonista-narrador, que lo llevaron a relatar a Zósima en ese largo almuerzo en un conocido restaurant capitalino una impresionante historia que lo tiene de protagonista junto a un extrañísimo "maestrito" muy similar al profesor Polli. Esta historia se desarrolla en plena dictadura, cuando el protagonista-narrador trabajada en un radiotaxi por las noches de toque de queda en nuestro país bajo el régimen pinochetista.

En estas circunstancias conoce a un grupo muy pintorezco -donde estaba el maestrito- que vivía de noche persiguiendo un sueño alocado e irreal, en el cual encajó como pudo el narrador, comenzando con una vida ajena y distinta, pero donde también aprendió y mucho de la naturaleza humana. Y también se enamora de la joven prostituta del líder del grupo, Lucio, lo que por supuesto le trae consecuencias imprevistas, no así para el maestrito.

No deseo ahondar en más detalles. Es en síntesis una excelente novela, reflexiva (Zósima con sus habilidades peculiares permite mirar el pasado con otros ojos), con mucho humor, gotas de emoción y entretención asegurada. La recomiendo con mucho gusto.

lunes, 10 de noviembre de 2008

El caso Neruda

Esta, la última novela de Roberto Ampuero -que se está vendiendo muy bien en la Feria del Libro, la que cuenta además con la presencia del propio autor- es fiel continuadora del estilo tan característico del afamado escritor chileno, ese que mezcla la historia reciente de nuestro país -la dictadura con sus horrores y el exilio de tantos compatriotas- con las pasiones tan propias de sus personajes, tan intensas como sólo los que están sometidos a situaciones extremas pueden tener. "El caso Neruda", recién editada, agrega ahora un ingrediente extra, cual es la vida de nuestro más importante poeta y sus mujeres, en sus últimos días de vida, ocurrida en ese fatídico septiembre de 1973.

Pero además Ampuero nos presenta una nueva aventura de su personaje estrella: Cayetano Brulé. El investigador privado de origen cubano que, aquí se explica, adopta esa actividad gracias a Neruda, el que le encomienda una misión secreta en el convencimiento que la vida no es más que una sucesión de representaciones, en que cada cual se disfraza según la conveniencia y la oportunidad, y ahora le tocaba disfrazarse a Cayetano de Detective.

Pero nos adelantamos un poco. La historia central se desarrolla en el hermoso e inquietante Valparaíso, en el invierno del año 1973, donde ha buscado refugio Neruda, aquejado de una cruel enfermedad. En esas circunstancias Neruda conoce a Cayetano Brulé y lo conmina a disfrazarse de detective privado, al mejor estilo de Maigret, el legendario personaje policial creado por Simenon (entre paréntesis, esto me hizo recordar todas las novelas policiales de Simenon que leí en la playa, hace muchos años atrás, en mi primera juventud, unas 20 en total), para que ubicara a un cierto personaje, un doctor apellidado Bracamonte, que conoció en la década del '40 en Ciudad de México. Demostrando toda su ingenuidad, Cayetano Brulé pensaba que Neruda buscaba a aquel doctor como último recurso para seguir viviendo, mas la realidad lo llevó a descubrir la verdadera motivación del encargo, dar con la bella esposa de Bracamonte, Beatriz, una antigua amante del poeta, y dilucidar lo que angustiaba los postreros días del Nobel chileno.

Pero la empresa de ubicar a Beatriz se complica, de México sus escasas huellas lo llevan a Cuba, luego a la extinta RDA y de ahí a la sierra boliviana, siguiendo un delgado hilo que lo lleva finalmente a Santiago en vísperas del golpe de Estado del 11 de septiembre. Entretanto, Cayetano le comunica sus avances al poeta que espera con ansias noticias que le permitan descansar en paz.

La vida amorosa del poeta es revisada, sus continuas rupturas y alejamientos de sus amores de turno para escapar con otra, se convierten en sus inspiraciones, la institucionalidad violada, Allende puesto en una encrucijada, los generales desleales, el desabastecimiento, el fin de la democracia, todo pasa frente a los ojos de un joven Cayetano Brulé quien cae también víctima de la represión post 11 de septiembre.

Si bien es cierto que entretiene, no creo que esté a la altura de otras de sus entregas. No me pareció del todo sólida (incluso se dejan ver algunos deslices por ahí), no me confortó conocer la historia de Cayetano Brulé, lo tenía en mejor estima sin saber su historia y no me pareció del todo correcto sacar tantos detalles de Neruda al sol, aunque sean novelados. Pero bueno, es una novela que demuestra el oficio de Ampuero, y para sus fanáticos está más que bien.

sábado, 18 de octubre de 2008

Madame Bovary

Este sí que es un clásico. Gustave Flaubert, el gran escritor francés del siglo XIX, prácticamente sentó las bases de la novela moderna con esta extraordinaria obra. Una sublime descripción de época en la que, entre paréntesis, es posible encontrar tantas similitudes con nuestra época actual, con abundancia de personajes tan comunes a nuestros tiempos que es difícil imaginar que la vida hace casi 200 años era tan parecida a la de hoy.

Entrañables personajes crea la pluma brillante de Flaubert, ninguno como Emma, la protagonista, la heroina romántica de esta historia, la adúltera, la bella y etérea esposa del doctor Carlos Bovary. Uno no puede sino enamorarse de Emma, de Madame Bovary, de sus deseos de vivir, de amar, de ser amada, como en las novelas románticas que tanto leía en su juventud, perdonándole sus caprichos y sus engaños, que terminan por destruirla y con ella a su familia.

Pero no vayamos tan rápido, para que el gozo de esta novela los acompañe tanto como a mí. Sin adentrarme en toda la historia, ésta se puede abreviar desde que los esposos Bovary se instalan en un pequeño pueblo -Yonville, por expreso capricho de Emma- y comienzan a hacerse de amistades y clientes para Monsieur Bovary.

La vida apacible, el amante esposo, la monotomía, los sueños, comienzan a intranquilizar a Emma, ávida de aventuras, como toda joven que se ve obligada a casarse por decisión familiar. Comienzan entonces las ilusiones, los amores platónicos -con León, un joven pasante, aspirante a Notario- hasta que, venciendo sus escrúpulos de mujer casada, cae rendida a los encantos de un acaudalado señor una vez que León se marcha a París para seguir con sus estudios. Rodolfo, que así se llama el tipo, ruin, aprovechador pero seductor y con mucho mundo, logra convencer a Emma y la transforma en su amante. Llena de toques románticos, la relación crece en la mente de Emma hasta el punto de planear una fuga para vivir por siempre ese maravilloso amor, sin enterarse que sucede lo de siempre (hasta nuestros días por supuesto) en que el valiente caballero desaparece sumiéndola en una crisis tremenda.

A todo eso hay que sumarle la serie de caprichos y demandas económicas que llevan a los Bovary a endeudarse permanentemente con un horroroso tendero-prestamista, sujeto rastrero y traidor, tan típico de los tiempos modernos, que no trepida en cobrar todos los pagarés llevando a la ruina al matrimonio protagonista. Sin embargo, luego de repuesta la salud de Emma y de haber olvidado en parte a Rodolfo, se encuentra por casualidad en la localidad vecina de Rouen, ciudad de más de 100.000 habitantes, con su enamorado León, al que convierte en su amante, escapándose semanalmente a Rouen, todos los jueves, con el pretexto de tomar clases de piano y pasar el día entero con quien le despertaba pasiones olvidadas.

Carlos Bovary nunca se enteró, a ojos de Emma no valía mucho, empero siempre la amó y consintió todos sus caprichos hasta que todo explotó por las demandas y amenazas de embargo que precipitaron los hechos. Emma, atrapada por las deudas y la verguenza e imposibilitada de conseguir dinero con sus amantes, se quita la vida. Carlos no se repone del golpe y queda sumido en la ruina, pero por esas cosas del destino descubre todas las cartas de amor de Emma con sus amantes -ya que se negó a vender los muebles de su alcoba, lo que finalmente lo lleva a la muerte.

Esta breve síntesis, que por lo demás es casi vox populi, debiera inducirlos a leer este espléndido libro, muy bien escrito, con una meticulosidad y rigurosidad que se agradece, con personajes increibles (además de los citados, el farmacéutico Homais, el cura de Yonville, algunos criados, etc.) y con una historia maciza y una Emma inolvidable.

martes, 16 de septiembre de 2008

El señor Borges

Esto es para fanáticos de Borges o borgeadictos. Producto de otro regalo de cumpleaños (es fácil hacerme regalos al parecer) llegó a mis manos el libro "El señor Borges", un libro biográfico que cuenta aspectos de la vida normal de ese genial escritor argentino. En palabras del autor, Alejandro Vaccaro, este "es un libro sobre la cotidianeidad del hombre que creó algunas de las mejores páginas de la literatura en español".

Basado en conversaciones -de más de 15 años- que el autor sostuvo con Epifanía Uveda de Robledo, Fanny, la mucama o empleada doméstica de Borges que lo acompañó por más de 35 años y en estudios propios (Vaccaro es presidente de la Asociación Borgeseana de Buenos Aires), esta obra nos muestra al Borges-hombre, que poco puede separarse del Borges-escritor, del Borges-personaje.

Y no se trata de intimidades o secretos de la familia de Borges, por el contrario, se trata de la semblanza de un hombre normal, tranquilo, rutinario, de gustos sencillos, amable, sin poses. Fuertemente atado a su madre centenaria, el más célebre de los autores que no alcanzó el Nobel, ciego por largos años, se muestra a través de los ojos de Fanny como un hombre muy culto e inteligente, intransigente en muchos aspectos, lúcido, chispeante y ocurrente y con una memoria prodigiosa, que lograba mostrarle el mundo como no lo podían hacer sus ojos.

Muchas personas y personajes desfilan a lo largo del libro, sus grandes amigos y colaboradores, traductores y editores, libreros, estudiantes y sobre todo admiradores. Salpimentado con sabrosas anéctodas, el texto se deja leer con interés. No es necesario conocer de Borges para disfrutarlo.

Qué cosas me llamaron la atención. En primer lugar, la sencillez de Borges. Eso de no creerse el cuento (decía que sus libros se vendían tan bien por que la gente no los leía; los regalaba). Otro detalle que me sorprendió: que no le gustase tener radios o equipos de música, ni para informarse del acontecer diario. Le gustaba sobremanera que le leyesen y así se enteraba de lo que sucedía a su alrededor, aunque no de todo. Sorpresas poco gratas también encontré (debido a mi falta de información y, en útimo término, a que no soy ciudadano argentino): la aparición de María Kodama y su muerte lejos de su patria y sin respetar sus deseos, tantas veces enunciados en vida.

domingo, 7 de septiembre de 2008

Mi nombre es Malarrosa

Como ya he comentado en otra oportunidad, he leído todo lo de Hernán Rivera Letelier, uno de mis autores favoritos. Se le puede criticar por muchas cosas (entre ellas que es repetitivo y monotemático), pero lo que es innegable, al menos para mí, es que entretiene, y harto. No estamos hablando de obras maestras, sino de literatura más bien básica, sin pretenciones estilísticos, pero que cumple muy bien con ese objetivo que señalé, lo que sirve perfectamente para mí.

Rivera Letelier tiene la facultad de inventar muchos personajes pintorezcos, cuyos nombres y sobrenombres lo son aún más. No es la excepción en este caso. Los principales protagonistas (Malarrosa, Saladino Robles, Oliverio Trébol -el Bolastristes- y otros habitantes de Yungay, pequeño poblado de la pampa salitrera de comienzos del siglo pasado) son sobrevivientes de ese Chile de sangre y explotación que desapareció con el cierre de todas las oficinas salitreras y que sufrió varias matanzas, como la de San Gregorio, que recuerda el autor en esta obra.

Malarrosa es la hija de Saladino Robles, un mediocre jugador de Póker, obsesionado con el juego que lo está dejando en la ruina, hasta que su suerte comienza a cambiar producto del asesinato del mejor jugador del Cantón y de un peculiar amuleto del que logra hacerse, gracias a la ayuda de su hija, la que se encarga de enchular a los muertos en ese misérrimo poblado.

Saladino comienza a ganar en el Póker, así como también en otras apuestas, muy habituales en la Pampa, sobre todo en peleas callejeras organizadas entre los más fuertes y violentos habitantes de las oficinas salitreras que van quedando, entre los cuales está su amigo Oliverio Trébol, alias El Bolastristes, ambos sobrevivientes de la matanza de San Gregorio, en donde Saladino recibió una bala en su pierna, quedando cojo desde entonces.

En estos pueblos perdidos ocurren frecuentemente asesinatos, la policía escasea, la justicia no llega (sin Dios ni ley, en pocas palabras), por lo mismo no es de extrañar que las partidas de Póker terminen con algún muerto, especialmente si hay mucho dinero en juego. Así murió el tahúr citado anteriormente, Amable Marcelino, famoso jugador que le ganó una vez al más grande de todos: Tito Apostólico, el que vuelve al pueblo para medirse con los mejores jugadores actuales de la zona, entre los que ahora se suma Saladino Robles, el que graciosamente asume todos los modismos del finado Amable Marcelino, incluido su forma de vestir.

Pero no contaré más. Hay muchas historias entremezcladas. No pueden faltar en las historias de Rivera Letelier las putas. Siempre juegan papeles importantes y aquí no es la excepción. Ahora se agrega un personaje especial, Morgano, un homosexual transformista que tiene un espectáculo de Charleston espectacular, que atrae muchísimo público a la principal casa de remolienda de Yungay y del cual queda prendado el matón Bolastristes.

En fin, muchas historias, todas entretenidas y bien contadas. Para pasar buenos momentos leyendo esta novela. Recomendable.

miércoles, 27 de agosto de 2008

Cuentos inolvidables, según Cortázar

Este libro de cuentos -regalo de mi hermano en mi cumpleaños- reune nueve relatos que de una u otra forma maravillaron a Julio Cortázar, el gran escritor argentino. La selección, realizada de acuerdo a citas directas de Cortázar con ocasión de charlas, seminarios o ensayos de ese autor respecto del cuento como género, contiene además un pequeño estudio de los mismos, a cargo de Soledad Quereilhac y una transcripción de una charla del mismo autor, muy interesante, denominada "Algunos aspectos del cuento".

Como primera aproximación, sólo la lista de los autores de los cuentos inolvidables para Cortázar impresiona. Borges, Truman Capote, Tolstoi, Edgar Allan Poe, entre otros, dan una formidable fuerza a esta antología, que de seguro cautivará a los amantes de los cuentos.

Cortázar se pregunta qué hace inolvidable a un cuento; difícil me parece encontrar una respuesta única e universal, es un tema muy personal, entra a tallar toda la historia que uno lleva consigo, sus preferencias y apetencias, en fin, la individualidad de cada uno juega un papel fundamental. Por de pronto, no todos los cuentos de este volumen los tendría por inolvidables, algunos sí, por supuesto, otros ni siquiera tienen los méritos para estar aquí -desde mi punto de vista evidentemente- aunque ciertamente todos tienen sus méritos. Pero basta de tantas palabras y pasemos a hablar de los cuentos, lo importante, con sus respectivos enlaces para que los puedan disfrutar.

Parte esta obra con el relato "El puente sobre el río del Búho", de Ambrose Bierce. Interesante tema, bien escrito, pero no me dejó un gran sabor. Trata de los últimos momentos de vida de un condenado a la horca y su ilusión de escapar de ese macabro destino. No entra en mi categoría de inolvidables. El cuento que sigue, "Tlön, Uqbar, Orbis Tertius", de Jorge Luis Borges, es sencillamente genial. En alguna otra oportunidad ya había hablado de él (cuando leí un libro de cuentos de dicho autor) pero como siempre pasa con Borges, todo lo que se diga del cuento será poco y no le hará bien a éste. Sólo hay que leerlo y disfrutarlo. Este es un excelente ejemplo de esa exquisita forma de escribir de este grande de las letras universales.

Luego viene uno de los que más me gustó: "Un recuerdo navideño", de Truman Capote. Emociona. Es una conmovedora historia de amistad, de amor, de las cosas sencillas de la vida. Evocadora de tiempos pasados. Imperdible y entra por supuesto en la categoría de inolvidables.

En vista que me estoy extendiendo más de lo conveniente, sólo citaré a los cuatro siguientes, que si bien son muy interesantes, no los categorizaría como inolvidables. Estos son, en el mismo orden que aparecen, los siguientes: "Conejos blancos", de Leonora Carrigton; "La casa inundada", de Felisberto Hernández; "Éxtasis", de Katherine Mansfield (el mejor de este grupo, según mi parecer), y "Un sueño realizado", de Juan Carlos Onetti.

Termina esta antología con dos cuentos espléndidos: "William Wilson", de Edgar Allan Poe, y "La muerte de Iván Ilich", de León Tolstoi. Ambos realmente inolvidables, muy bien escritos y ambientados. Verdaderas obras maestras de este género. Los recomiendo especialmente.

sábado, 2 de agosto de 2008

Fragilidad

Pablo Illanes, joven talento nacional (periodista, guionista y escritor) escribió ésta, su segunda novela en el año 2004. Probablemente sea aún más conocido por las teleseries -Adrenalina, Playa salvaje, Machos y Alguien te mira, por nombrar las más exitosas- que por su obra literaria, lo que quizá le juegue algo en contra en relación a sus novelas, pues al leer "Fragilidad" se tiene la sensación que las escenas se suceden tal como en la televisión. Bueno o malo, cada uno tendrá su opinión.

Ahora bien, "Fragilidad" es una muy interesante novela, entretenida, cercana (se ambienta en los años '80 y '90 del siglo pasado -suena raro decir eso- donde todo nos es tan familiar), que pasa revista a la historia de Monserrat Lecaros, una chica de familia acomodada, conservadora, con una madre posesiva insufrible y que padece graves trastornos siquiátricos (agorafobia entre otros).

La protagonista decide, luego de varios años viviendo en Nueva York y sometida a terapias en una exclusiva institución que atiende crisis de pánico y otras alteraciones similares, volver a Chile lo que se convierte en la puerta de entrada para conocer toda la historia de Monserrat, sus años de colegio, su relación con Loreto -su mejor amiga de esos años-, su noviazgo y posterior matrimonio con Marcial, el nacimiento de sus hijos, sus primeras crisis, las tragedias que la llevaron a abandonar todo. En fin, su llegada además de abrir viejas heridas no augura momentos calmos y, cual telenovela, los hechos se suceden de manera de complicar todo aún más.

Fragilidad, un muy buen adjetivo para describir a Monserrat. El no tener control de las emociones, de las circunstancias que nos rodean, de nuestras reacciones. La certeza de ser frágil como una hoja al vaivén del viento, cuando despertar ya se convierte en una tarea dura y extenuante, cuando la tranquilidad y la confianza descansan en un pequeño dispensador de drogas y calmantes, la vida se mira con resquemor, con miedo. Todo eso y más le pasa a Monserrat.

El autor consigue darle un buen ritmo a la novela. Cuenta bien la historia de Monserrat, la ambienta adecuadamente (confieso que me da gusto leer novelas de esos años, en que era un lolo, y recordar hechos y circunstancias que viví. Estoy convertido en todo un viejo) y su lectura entretiene, y bastante.