Entre los regalos navideños de muchos fanáticos del fútbol debe haber estado el libro "Historias secretas del fútbol chileno", de Juan Cristóbal Guarello y Chomsky, seudónimo del periodista Luis Urrutia O'Neil, una obra que ha tenido bastante éxito (entre los libros de no-ficción más vendidos en Chile desde hace varios meses), tanto que en mis manos cayó una segunda edición de diciembre del año pasado.
Ahora bien, quienes gustamos de este deporte conocemos muchos detalles de nuestro fútbol, guardamos imágenes y recuerdos imborrables. Por mi parte, algunos clásicos Colo Colo-U. de Chile de los años '80 son recuerdos entrañables -las victorias colocolinas por supuesto- y el estadio lleno de banderas blancas y unas pocas azules en el recodo sur del Nacional quedarán siempre en mi memoria. Pero el hecho más importante de la historia futbolística nacional -a nivel de clubes- no está citada en esta obra. Me refiero a la obtención de la Copa Libertadores por Colo Colo en el año 1991, campaña que seguimos íntegra con mi familia en el Estadio Monumental, incluida la gran final con Olimpia, en junio de ese año.
No está. Este acontecimiento no aparece en el libro de Guarello, quien para esa época tenía 22 años y debe haber vibrado con ese inolvidable Colo Colo de Yañez, el gran Barti, Dabrosky, Martínez, Morón, Garrido, Herrera, Pérez, etc.
Sin embargo, se destinan capítulos a Colo Colo '73, al Ballet Azul, al Mundial del '62, a las eliminatorias mundialistas del '77, al escándalo de los pasaportes falsos de la selección juvenil del año '79 y a la participación chilena en los mundiales de 1974 y 1982, entre otros hechos destacados del balompié nacional.
También quedó fuera el episodio más vergonzoso -y ha habido hartos en Chile protagonizados por el fútbol- del que se tenga recuerdo: el caso del Cóndor Rojas y su autocorte con bisturí en el Maracaná por las eliminatorias del '90, que le costó una dura sanción a todo el fútbol chileno. Junto con la ausencia de Colo Colo '91, creo que son los hechos que más se echan de menos en este libro, suerte de investigación periodística.
Pero no he dicho nada respecto del libro, no he dado ninguna opinión. Mejor me la guardo. Como lectura rápida y desinteresada, está bien. No resiste mucho análisis. Si alguien ha escuchado hablar a Guarello en sus comentarios televisivos, puede estar seguro que no escribe mejor de lo habla, o dicho de otro modo, escribe igual que como habla, con palabras algo rebuscadas y/o pasadas de moda que poco aportan, y de estilo, ni hablar.
Criticable también lo de "secretas" de esas historias, archiconocidas todas, con algún que otro detalle que no conocía. De investigación periodística hay bien poco; se funda más en el chismorreo -usando una palabra "guareliana"- que en otra cosa.
El estilo de Chomsky es más acabado. Mejor contador de historias, pero con menor espacio en el libro (sólo dos capítulos son suyos, el resto de Guarello). Tampoco es gran aporte en cuanto a contarnos algo nuevo.
En síntesis, un libro prescindible, que no será recordado por mucho tiempo, recomendable sólo para fanáticos del fútbol y para los nostálgicos de la selección mundialista del '62, ya que esta gesta ocupa gran parte de las 290 páginas del libro.








