
Hace casi dos meses que la terminé de leer, pero estaba esperando una colaboración de mi hermano, a quien también le gustó mucho esta novela, y como nunca llegó, preferí dar mis modestas impresiones de la misma.
Permitanme referirme al sugerente título. "Nocturno de Chile" nos evoca esa obscura etapa de nuestra joven Nación, aquella bajo las sombras de la dictadura militar. Asimismo, nos refiere ya en su título que es una obra breve, tal como un nocturno, pieza pianística intimista, sentimental, breve, inspirada en la noche, tal como esta obra. Por último, la noche, una noche en particular, es el escenario donde se desarrolla esta pieza literaria, que brota de la mente afiebrada de un sacerdote, que yace en su lecho creyéndose morir.
Sebastián Urrutia Lecroix -así se llama el sacerdote Opus Dei- pasa revista a buena parte de su vida en esa noche, delirante de fiebre. Es un crítico literario de cierto nivel, y un poeta más bien mediocre, que ingresa al mundo literario al conocer a Farewall, un crítico de mucho prestigio y por intermedio del cual conoce a las principales figuras del mundo literario nacional. Los recuerdos fluyen alocadamente, casi surrealistas, dando cuenta de la altísima fiebre que lo consume al iniciarse la noche.
Luego adquieren un tono más pausado, más detallista. Se pueden distinguir más realidades, tanto de personas como del país. La dictadura pinochetista aparece en toda su brutalidad. A medida que avanza la noche, la fiebre empieza a ceder y los recuerdos comienzan a asentarse mejor. La formación sacerdotal también es revisada. Los poetas y filósofos europeos, así como los Papas que más influyeron en él, comienzan a desfilar por la novela, entremezclándose con su quehacer literario, como crítico y/o poeta.
Es una obra imprescindible para entender a Bolaño, su genio, su creatividad. De un corte que podríamos llamar kafkiano, los invito a leer aunque sea el primer párrafo, no se arrepentirán, se los aseguro. Después me cuentan que tal les fue.