
Tiene la gracia añadida que es muy fácil de leer, en la playa como en mi caso, viendo a los niños, o en cualquier lugar, pues al estar constituido de tantas historias -todas independientes- se puede tomar y dejar sin perder el hilo, demorándolo y gozándolo todo lo que unio quiera. Y bien vale la pena, pues acompaña y entretiene mucho.
Me gusta como escribe Ángeles Mastretta. Antes ya había comentado algún libro suyo y éste es como una respuesta literaria a otro de sus éxitos, que también había leído hace ya algunos años, antes de iniciar este blog. Me refiero a "Mujeres de ojos grandes", relatos en que todo gira alrededor de las mujeres, su fuerza, sus amores. En "Maridos", en cambio, son los de nuestro género quienes protagonizan las historias, tanto de amor como de desamor, de encuentros imposibles, de amores inolvidables, de toda una vida, de luchas, de abandonos, de aventuras, de otros mundos ya olvidados, etc., coronadas todas ellas con la compañía de mujeres fuertes, reconocibles, luchadoras, que nos desnudan sus almas, sus sentimientos, sus temores, gracias a la pluma virtuosa de esta escritora.
Para mí esta obra no podía empezar mejor: Julia Corzas le cuenta todas estas historias a su tercer marido, que había llegado de improviso a su casa, luego de una larga ausencia, mientras juegan una partida de ajedrez (escena que envidié profundamente). De seguro le ganó la partida, pues él al finalizar el libro le pregunta por su historia en común, la que aún vive en ella y todavía no ha llegado su hora para ser contada.
Poco más que decir. Sólo que se viven los colores y olores de México, se reconoce la idiosincracia del hombre de esa tierra y vislumbra cómo la mujer mexicana ha logrado ser más libre, más amable, más querible. Recomendable.