lunes, 18 de febrero de 2008

Dile que no estoy

Espléndida novela. Recuerdo no haber quedado muy contento con la otra novela de Alejandra Costamagna que leí hace algún tiempo -Ciudadano en Retiro, pues la encontré algo deprimente y muy oscura- pero ésta me cautivó y me reconcilió con esta joven autora nacional. No por nada fue finalista del premio Planeta Casamérica del año pasado.

Y cautiva por varias razones. Un estilo pulcro y pulido, que aunque conserva un olorcillo deprimente, al parecer característico de esta narradora, lo maneja mucho mejor que en anteriores ocasiones, lo que sabe mejor. Un ritmo adecuado y una ambientación muy rica y certera, para quienes vivimos esa época (los años noventa). Y lo más importante, una muy buena historia, creible, cercana y bien retratada.

Es la historia de Lautaro Palma, un joven pianista provinciano, con un talento innato, heredado de su madre y pulido por una famosa profesora extranjera en su tierra natal, que debe lidiar con un padre ausente, vendedor viajero, traficante, bueno para el juego, el alcohol y las mujeres (¡que trilogía!), la muerte de su madre, la llegada a la capital y el amor juvenil.

La acción, sin embargo, se desarrolla en dos épocas distintas que se despliegan ante el lector en paralelo: el presente, donde Lautaro a vuelto a su tierra, Calbuco, y vive y sobrevive en un pequeño bar donde anima las lánguidas noches con su piano, escapando del pasado y de su padre, que lo busca incansablemente a través del teléfono mientras él se niega sin entrar en mayores explicaciones con la dueña del bar y, por supuesto, su pasado, ese que nos muestra su paso por Santiago y el Conservatorio, sus dudas e inseguridades propias de la edad y especialmente el amor que lo atrapa y lo hace replantearse tantas cosas hasta cambiar sus prioridades.

Lautaro quizá tenga algo de cada uno de nosotros -por eso se hace especial- o nos recuerde en actitudes que nosotros también asumimos a su edad, no se; pero nos contagia y nos interesa conocer detalles de su vida para entender, por ejemplo, su renuencia a contestar a su padre o su dificultad para entablar nuevas relaciones. En esto se maneja muy bien la autora, pues nos conduce de la mano para meternos en la vida de este joven y entenderlo.

En fin, es una gran novela, entretenida, evocadora, que vale la pena leer. No se arrepentirán.

2 comentarios:

Gonzalo Araya dijo...

Muy buena reseña, aunque que parece que no es un libro que yo leeria, pero felicitaciones denuevo ;).
Saludos de tu hijo. (actualize mi blog)

Isabel Romana dijo...

Creo recordar la rese�a anterior de la que hablas. Si no me equivoco, se�alabas el estilo de la escritora pero no te gustaba lo depresiva que resultaba la novela. Con esta, parece que ha acertado m�s. Lo celebro. Saludos cordiales.