
Quizá quedó la vara muy alta. Puede ser, pero lo cierto es que "En el lago" no se acerca a la exquisita atmósfera que logra Kawabata con "Lo bello y lo triste" comentada en el post anterior. No hay comparación. Esta novela es experimental, no tiene forma ni estructura. Muy moderna será, pero prefiero toda la pausa y tranquilidad de la primera.
La historia no es más que el relato de una obsesión -o varias obsesiones para ser precisos- del personaje central, Gimpei Momoi, un hombre joven, profesor cesado de su cargo, que se obnubila ante la belleza de la mujer joven (cualquier semejanza con quien escribe es pura coincidencia) que lo lleva a seguirlas y perseguirlas de las más intrincadas maneras y de forma humillante la mayoría de las veces.
Esa es una de sus obsesiones. La otra importante son sus pies, que los considera horrendos. Juegan su papel en la novela, tiene su explicación pero en realidad no aportan mucho. Sí lo hace el perfil sicológico que se va encajando a medida que transcurren las páginas -pues la novela no sigue una estructura definida como ya mencioné- que termina por condenar al deprimente Momoi.
La novela no es más que eso. Con esta no le habría otorgado el Nobel a Kawabata. Con la anterior sí.