martes, 13 de marzo de 2007

Los cachorros: Pichula Cuéllar

Esta novela corta de Mario Vargas Llosa, escrita en el año 1967, tiene varias particularidades que la convierten en una obra especial: la historia -ya entraré en detalles sobre ella-, el estilo, que nunca antes había leído (pero que aquí funciona bien), que algunos han calificado de fuegos artificiales técnicos y, por lo mismo, tener una cierta musicalidad, que le da esta peculiar forma en que está escrita.
La novela se centra en un grupo de jóvenes del tradicional y pudiente barrio de Miraflores, en el Perú de los años cincuenta, compañeros de un colegio católico, uno de los cuales sufre un horrible accidente (es castrado por el perro de la escuela), pero quien adquiere así singular fama y se hace muy conocido por su particular apodo de "Pichula Cuéllar" (es del caso contar que así quería llamar Vargas Llosa a su novela, pero fue persuadido por sus editores que el nombre no sería muy bien recibido por todos) que si bien en un principio le disgusta sobremanera después lo disfruta y trata de sacarle todo el partido que pueda: es muy popular en su grupo de amingos.
Pero como la vida continúa su andar, al poco tiempo se encuentra con problemas (en especial cuando llega la edad del pololeo o "tirar plan" como se dice tan simpáticamente en la obra) lo que conduce irremediablemente al pobre Pichula Cuéllar a marginarse de su grupo y a realizar todo tipo de proezas riesgosas para llamar la atención. En pocas palabras, se convierte en un inadaptado social.
Es curioso, pero el propio autor se ríe de las muchas interpretaciones que ha tenido esta obra, la que según él es la que más se ha analizado al respecto. Y curioso por que en el volumen que tuve en mis manos, casi la mitad del libro eran distintas interpretaciones sociológicas de esta entretenida historia, sobre la castración, la iglesia, el aburguesamiento de la sociedad peruana, la castración social que provoca esa misma iglesia, el machismo y un largo etc., lo que me parece como mucho y casi con seguridad no estaban en la mente del propio autor.
Pero volviendo a la historia, no es difícil vislumbrar un mal final para el héroe de la misma, los excesos en que cae, su imposibilidad de relacionarse como quisiera con el sexo opuesto, la automarginación, etc., no auguran un final feliz para Pichula Cuéllar, lo que deberá dilucidar el lector, tarea que no es difícil dado la corta extensión de la novela y la fascinación que provoca, despachándola sólo en un par de horas.

5 comentarios:

La Libélula dijo...

Qué palabras son esas? Pichula qué? jajajaja en todo caso me imagino lo frustrante que debe haber sido para el pobre "Pichula" crecer sin su apodo, que triste y que mala suerte... Me lo vas a prestar?

Un beso y no seas tan picota

Yve

Elisa de Cremona dijo...

bueno, verás... como ando paseando (otra vez) sólo pasé a saludar...
un beso

Anónimo dijo...

Por que Vargas Llosa escribe de esa manera alguien me puede contestar

Anónimo dijo...

Vargas llosa es un cabrón

MIRIAM ALACCHE NIMA dijo...

yo creo mario vargas llosa expresa las palabras del peruano por que nosotros no podemos tapar el sol con un dedo ya que asi es nuesro peru