lunes, 24 de octubre de 2005

Un cuento breve

Sí, ya sé que te dije que estaría temprano, pero surgió esto y no puedo dejar de ir, sabes que es un asunto importante para mí. Si, si, yo también te amo, estaré en la casa como a las diez y media u once, ya chao.
Ya, estamos listos. ¿Qué?, va a ir también tu hermana, bueno ya, no importa, subamos rápido, tenemos que ponerle bencina, ida y vuelta a Viña deben ser como 15 litros y me tengo que apurar, dije que estaría de vuelta en la casa cerca de las doce.
¡Pero que estás haciendo!, tu hermana está atrás, se va a dar cuenta y además tengo que ir pendiente del camino, que se ve bien poco, como que hay neblina, bueno ya, sigue nomás, pero con cuidado.
Ya llegamos a Viña, ¿por dónde es?, ah, si lo conozco, ya sé, aquí es. Me dejas pasar al baño.
No, de nada, cuando quieras. Te amo. Chao, llámame cuando llegues a Santiago.
Pucha que lata, tanta neblina y no me puedo apurar. Ya casi son las once y tengo que ir a treinta por hora. Mejor me voy a pegar a un bus. Ahora si está mejor la cosa, no me queda tanto.......pero que chuch......

Neblina infiel

4 comentarios:

La Libélula dijo...

Ohhhhh!!!!!!!! y que fué del pobre infiel nocturno? Le pasó por mentiroso...será castigo divino por portarse mal? jajajajaja.

Bueno el cuento, un aporte a tu página.

Yvette
La Libélula

noemi dijo...

Esos malosos, acaban mal :P

indianguman dijo...

quien apurado vive, apurado muere... en la niebla

Saludos!

cafedito dijo...

Están dejando mal parados a los hombres fieles como... como... mmm... como alguien...

Buen relato...

(Actualiza tu reloj... se quedó en el horario de invierno)