
He aquí mi respuesta a la amable invitación de Elisa de Cremona para que revelemos nuestras manías, sin antes incluir las reglas de este pequeño juego-cadena, copiadas desde su blog:
"El primer jugador (fijo que fue algún bicho raro que se sentía sólo en su mundo de maniático y necesitaba confirmar si había más ociosos como él) de este juego inicia su mensaje con el título "5 extraños hábitos tuyos". Las personas que son invitadas (el resto de los maniáticos que deambulan por la red) a escribir un mensaje en su respectivo blog a propósito de sus extraños hábitos, deben también indicar claramente este reglamento (por si alguien es lento y le cuesta entender de qué se trata la cosa). Al final, tienes que escoger a 5 nuevas personas (eso para hacer amigos o para joderse a un enemigo), listándolos con los respectivos links a sus blogs. No olvides dejar un comentario en los blogs de tus víctimas, diciendo algo así como: "Has sido elegido" y los invitas a leer el tuyo."
"El primer jugador (fijo que fue algún bicho raro que se sentía sólo en su mundo de maniático y necesitaba confirmar si había más ociosos como él) de este juego inicia su mensaje con el título "5 extraños hábitos tuyos". Las personas que son invitadas (el resto de los maniáticos que deambulan por la red) a escribir un mensaje en su respectivo blog a propósito de sus extraños hábitos, deben también indicar claramente este reglamento (por si alguien es lento y le cuesta entender de qué se trata la cosa). Al final, tienes que escoger a 5 nuevas personas (eso para hacer amigos o para joderse a un enemigo), listándolos con los respectivos links a sus blogs. No olvides dejar un comentario en los blogs de tus víctimas, diciendo algo así como: "Has sido elegido" y los invitas a leer el tuyo."
Ahora mis manías -extravagancia o preocupación caprichosa por un tema o cosa determinada; según la Real Academia de la Lengua- (por suerte no me preguntan por mis obsesiones, pues me vería en problemas) que se pueden contar aquí son las siguientes:
Andar siempre y en toda ocasión con un libro bajo el brazo. No puedo salir sin "mi libro", tengo que estar leyendo alguno siempre y lo llevo a todas partes. Me siento desnudo sin él y las personas que me conocen se extrañan si me ven sin alguno.
Prender, a la hora que sea, el TV en los canales del deporte (especialmente ESPN). El noticiario deportivo Sport Center es una verdadera manía en mí. Lo veo siempre que puedo y como lo repiten a distintos horarios nunca dejo de ver los goles de las ligas europeas más importantes. Total, la tele se apaga sola después que la abandone en los brazos de Morfeo.
Ver con mi hijo mayor Los Simpson e identificarnos con Homero; él en su moral (amoralidad mejor dicho) tan característica y yo en su aspecto, cada vez más gordo y pelado. Hemos visto casi todos los capítulos y nos reímos una y mil veces de las peripecias de Homero y Bart. Nos entretienen más los capítulos viejos que los nuevos, al tener la certeza que nos sorprenderán nuevamente sus aventuras geniales.
La Coca Cola ligth. Esa sí es una manía, que cae ya en la obsesión. No puedo estar sin ella. Hasta las piscolas (pisco -aguardiente de uva nacional- con cocacola, para los que no la conozcan) tienen que ser con Coca ligth. No es sólo por tomar menos calorías, que sí me importa, es que ¡me encanta!
Y por último, no soporto que desordenen el diario al leerlo, que lo arruguen o le saquen hojas. Me gusta leerlo ordenado, en su orden correcto -no soporto que lo empiecen de atrás hacia adelante- ni prestar secciones que luego leeré. Es una rutina sagrada, sobre todo en vacaciones, la lectura del diario, pero debe ser en orden.
Ahora mi venganza: paso este juego-cadena a las siguientes cinco víctimas: Yvette (La Libélula); Angelita; Shidi!; CG; Indianguman.