miércoles, 10 de mayo de 2006

Los primeros 40 años

Hace unos días asistí al cumpleaños de un gran amigo que -al igual que yo- dejó atrás sus primeros 40 años. Lindos momentos, gratos recuerdos. Todos nos emocionamos cuando se pasó revista a toda una vida a través de una presentación en datashow (muy bien preparada por su señora. La elección de la música incidental estuvo genial). La importancia de la familia, los amigos, el trabajo, el amor de los hijos. Como espectador de buena parte de esa historia, me conmovió particularmente el tener una gran familia y el poder gozar plenamente (y permanentemente) a los hijos. Algo que el destino me ha privado, por errores propios y ajenos.
En algún post anterior me referí a su calidad de poeta, faceta que le reporta grandes satisfacciones. Algunos de sus poemas han sido publicados en la revista de literatura y arte Francachela, junto con los del connotado juez (y gran poeta) Carlos Aránguiz. También encontré en la red algunos que han recibido elogiosos comentarios.
Ahora, luego de obtener su autorización, quisiera compartir con los lectores de estas líneas otros de los poemas del abogado Mauricio Astudillo que me han impactado, como una manera de animarlo a que se integre a este mundo blogger y, a su vez, de tardío homenaje para tan distinguida edad:

Tarde de agosto

Nada me evoca poesía
ni el rostro asomado de la primavera
ni el sinuoso desnudo
de una mujer dormida.

Mi ropa, arrugada en el armario,
esperando su turno de cada día
el perro, en el fondo del patio,
en su ardiente espera por una caricia
los niños reclamando atención
y el trabajo extenuando mi energía.

Hoy nada me evoca poesía
ni el saludo distante
de la montaña derramada en mi ventana
ni el leve susurro
del aroma
de la mujer deseada.

Nadie advirtió antes

Nadie advirtió antes
con qué frecuencia
caminaba errático
por la cornisa de la conciencia.

Siempre se detuvo
en el mismo punto
para luego retornar, sin prisa,
a su cárcel de cordura.

Pero aquella mañana
el escurrir del riachuelo
no tenía el mismo sonido cándido
de campanillas de cristal.

Allí estaba el junco tronchado
piedra desnuda en la rivera
agua y musgo eran su mortaja.

Su mano entreabierta
no logró retener
el milagro de la última poesía
que emprendió un viaje inútil tras su alma
en su débil barca de papel.

4 comentarios:

La Libélula dijo...

Es bueno hacer un alto a los 40 y ver en retrospectiva el camino que hemos recorrido, que bien por los que han hecho de sus vidas lo correcto, lo que la sociedad manda, casarse, tener una pareja estable, los hijos, una linda casa, pero cuando miras hacia atrás y ves que esas cosas no se han dado, ya sea por los errores propios o los ajenos, como muy bien dices, no hay q olvidar que aunque las cosas no sean las "ideales" de igual forma hay un camino construído porque porque basta con ver a nuestro Dieguito para darse cuenta de que lo que se ha hecho ha sido bueno.

Las familias pueden ser de muchas formas, no sólo la típica en donde hay un papá, una mamá y los hijos, las familias son las que formamos con los que queremos y ya sean grandes o pequeñas son igual de respetables y válidas.

Por último lo material es sólo eso y se puede obtener cuando quieras, es cosa de pensar y proponerselo, pero en la práctica de la vida, la verdad es que eso no tiene ningún valor más que el sentido práctico, sólo eso.

Cariños

Yve

Elisa de Cremona dijo...

la libélula tiene razón... demasiada.
De los poemas te diré que el título del primero podría mejorarse... me parece de buena escritura, auqnue ciertos detallitos me perturban, pero un hombre que muestre así sensibilidad siempre es respetable y adorable.
Un besote

WN dijo...

Muy buen Blog estás creando amigo...
Sin ninguna duda la buena Poesía nos hace entender mejor la Vida...
Saludos afectuosos
WN

Delirio dijo...

Hola! he llegado aquí porque buscaba el poema de Intima de Benjamín Taborga para mi fotolog www.fotolog.com/dulcementenferma y me he encontrado con un gran espacio dedicado a la poesía, tan bello :D saludos desde México.