lunes, 11 de julio de 2005

Homenaje al lector anónimo

En el mundo de la literatura muchas veces se deja de lado a un actor muy importante: el lector. Éste es en buena medida el eje que mueve todo la industria literaria. La solventa en definitiva. Tiene el poder de consagrar o hundir a un escritor o poeta y en definitiva los valida en cuanto a tales, pues un escritor o poeta sin lectores, sin que nadie conozca o sepa de su obra, pierde en parte su condición de tal.
Quisiera dar algunas cifras para ejemplificar "nuestra" (me incluyo como lector) importancia en esta industria. Las ventas durante el año 2004 en EE.UU. alcanzaron la extraordinaria cifra de 23.200 millones de dólares (¡algo así como un tercio de nuestro PIB anual!). En Argentina se batieron todos los records el año pasado en publicaciones de libros, llegando a las 54,7 millones de unidades producidas. En nuestro Chile, durante el año 2002 se realizaron 6.507.949 préstamos de libros en las 302 bibliotecas públicas del país (según datos del INE). Todos estos datos demuestran claramente la importancia del lector.
Muchos de los mejores escritores y poetas han sido y son excelentes lectores. Hay que reconocer también que muchos de éstos son a su vez excelentes autores, aunque no siempre hay una correspondencia en tal sentido. He conocido, a través de sus biografías, a autores que se ufanaban de no leer a otros, como también a otros que se enorgullecían de ser lectores atentos de autores clásicos y contemporáneos.
Y si de magníficos lectores se trata, nadie mejor que mis padres. La biblioteca que han construido a lo largo de más de 48 años de casados sobrepasa con holgura las 3.500 unidades. Mi padre, abogado de profesión y el hombre más culto e inteligente que he conocido en mi vida -autor además de muchos libros y textos sobre tributación- es un amante de "sus libros". Continúamente los revisa, los reacomoda y ordena por tipo u origen (novela, teatro, poesía; latinoamericanos, rusos, etc.) y constantemente incorpora nuevos títulos. Tiene además muchos obras repetidas, pero de edición o traducción distintas, lo que para él evidentemente se trata de "otro" libro. Mi madre, inteligente y bondadosa como ella sola, es una devora-libros. Cada nuevo volumen que se incorpora a la biblioteca, ya sea a través de un regalo o comprado al efecto, es devorado al instante, con una velocidad asombrosa. Capacidades todas que desearía tener yo.
Vaya este pequeño homenaje a ellos, como los mejores ejemplos de anónimos lectores que he conocido.

7 comentarios:

La Libélula dijo...

Y como yo conozco a tus papás, vaya también mi reconocimiento a ellos, sobretodo a tu padre, gracias a quien hemos podido leer mucho y de lo bueno.

Yvette
La Libélula

Angelita dijo...

Salud por todos nosotros "los lectores".

Abrazos,

Anónimo dijo...

Gonzalo me encanto descubrir esta pagina,me he pasado parte de la mañana leyendo lo que has escrito. Te felicito,siempre he creido en tus capacidades, en tu bondad y amor. Todo eso lo has heredado de tus padres, que gracias a Dios tambien son los mios.
Un beso te quiere tu hermana sureña

Titi

Gonzalo Araya I. dijo...

Gracias Titi por tus lindas palabras, me alegra mucho que hayas descubierto esta bitácora. Nuestros padres no la conocen aún y no sé si lo hagan.
Un besito grande para ti y todos los chicos.
Te quiere mucho tu hermano bloguero

PD Dieguito le arregló el blog a la Vale, pero parece que no le interesa. Dile que lo use, que cuente sus cosas, que suba fotos, etc., es muy entretenido

Anónimo dijo...

Muy interesante y entretenida tú página, y suscribo plenamente lo que dijiste de tus padres que, tal como lo dijo tu hermana sureña, por suerte son también los mios: ES QUE SOMOS HERMANOS....

Saludos y felicitaciones.

Gabriel.

diminui dijo...

en esa foto del profile apareces tan sonriente que presumo que te drogas! jaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa

c.g dijo...

Que lindo homenaje, te felicito. No había pasado por aquí y, ya echaba de menos leerte, pero he estado algo enferma. :(
Un besito y feliz fin de semana. ;)