miércoles, 22 de febrero de 2006

(Des)encuentros (des)esperados

Muy apropiado el título de esta obra de la joven escritora nacional Andrea Maturana, compuesta de un conjunto muy atractivo de relatos tan cercanos que a veces nos vemos reflejados en ellos.
Encuentros desesperados, desencuentros esperados, roces que provocan y alteran todos nuestros sentidos, estas historias nos trasladan a ese interior fantasioso y fantástico que todos alimentamos en el encuentro con el sexo opuesto, escritas con una frescura que se agradece, que hace de la lectura de este libro un verdadero placer.
Mi primer acercamiento a la obra de esta autora se produjo cuando llegó a mis manos una antología de cuentos eróticos, allá por la segunda mitad de la década pasada (y fin del siglo anterior -que lejos parece decirlo así-) y me encontré con el relato "Cita" que también se incluye en el presente libro. Estupendamente escrito, es sin duda uno de los mejores cuentos de solapado erotismo que se puede encontrar por estos lados. Y tan vívido y real que más de alguien se debe sentir identificado por él.
Una mirada íntima y autorizada, con una perspectiva suavemente feminista o más bien dicho con un tono femenino claro pero atrayente, estos relatos nos presentan personajes furiosamente humanos, con obsesiones que de tan nítidas y reconocibles las hacemos propias, atrapándonos en cada uno de dichos relatos.
No tengo el libro a la mano -se quedó reposando en la playa- y como no recuerdo los títulos de los diversos relatos no puedo referirme específicamente a alguno. Retengo muchas situaciones que me llenaron de sorpresa y gratificación, lo que habla bien de la pluma de esta autora.
Absolutamente recomendable para estas vacaciones que se terminan, en que los sentidos están más alertas y receptivos al texto sensual de estos relatos.

domingo, 19 de febrero de 2006

Lecturas playeras

Luego de mis merecidas vacaciones -por lo menos así lo creo- vuelvo a comentar mis lecturas playeras. No leí mucho a decir verdad. El tiempo playero con niños chicos no da para tanto, pero igual me deleité con dos buenas obras, muy distintas entre sí.
La primera semana leí "(Des)encuentros (des)esperados" de Andrea Maturana y la segunda, "La muerte de Artemio Cruz" de Carlos Fuentes. Dos libros que no tienen nada en común -tomados prácticamente al azar del estante de la casa de veraneo- pero que bien valieron su tiempo invertido en su lectura.
En los próximos días entregaré mis impresiones de estas obras.

lunes, 13 de febrero de 2006

Cuarteles de Invierno, de Osvaldo Soriano

Antes de iniciar mis vacaciones (¡por fin!) leí esta excelente novela del periodista y escritor argentino Osvaldo Soriano (1943-1997). Esta, su tercera novela, es sin duda la mejor de todas, opinión compartida por el propio autor. Su primera novela, del año 1973, "Triste, solitario y final" lo muestra ya como un escritor prolijo, gran observador de su gente y con una solidez descriptiva que se hace más patente en sus siguientes obras. "Cuarteles de invierno" es escrita en el exilio, entre Bruselas y París, entre los años 1977 y 1979, editada originalmente en lenguas extranjeras -fue premiada como la mejor novela en Italia en 1981- llegó sólo en 1983 a Argentina, causando gran impacto por tocar un tema tan sensible como la dictadura de ese paós.
Según escribió el escritor argentino Ricardo Piglia, este es "el mejor libro que se escribió en el exilio sobre la dictadura argentina, porque no es un libro de denuncia directa. Es una metáfora concentrada en el enfrentamiento entre ese boxeador que se ve obligado a luchar, en una pelea decisiva, con el hombre que había elegido el Ejército".
En efecto, esta espléndida novela nos cuenta la historia de dos hombres, un boxeador venido a menos y en ocaso de su carrera y un cantante de tangos con cierto nombre en la capital, que son contratados para la fiesta de un pueblito chico del interior -Colonia Vela- organizada por los militares que controlan todo, con la venia de los poderosos del pueblo.
Dos personajes de antología, solitarios pero con una dignidad a toda prueba, que de a poco se van viendo envueltos en problemas con el mandamás del pueblo y los militares, que se sienten dueños de todo y cometen todos los abusos y atropellos propios de esa época (aquí en Chile y allá en Argentina). Muy bien narrada, se experimenta el miedo de la gente y la impunidad de las fuerzas armadas (al igual que acá, se veían como las salvadoras del país) que mataban y amedrentaban a cualquiera que osara pensar distinto.
Galván, el cantante, y Rocha, el boxeador, dos personas que debieran por sus oficios estar al margen de la política, se ven inmersos en un mundo autoritario y brutalmente dictatorial que casi les cuesta la vida. Impactante es la entrevista de Galván con el militar de más rango, quien le dice que abandone la ciudad debido a sus negros antecedentes que constaban en una carpeta llegada de la capital, lo que sorprende sobremanera a Galván, tan ajeno a todo eso, situación que debió ser una escena tantas veces repetidas en la realidad, con las injustas acusaciones y exoneraciones de opositores a los regímenes dictatoriales sudamericanos.
En síntesis, una novela estupenda, que se deja leer con gran estusiamo y de una realidad abismante que todos de una u otra manera vivimos en esos oscuros años en que las dictaduras asolaban nuestro continente.

martes, 7 de febrero de 2006

Hija de tigre

Hace unos días terminé de leer esta biografía de nuestra futura Presidenta, de los periodistas Gonzalo Rojas y Rosario Guzmán. Su particular título proviene de la respuesta que la madre de Michelle Bachelet le da a los periodistas en relación a qué diría su padre si estuviera vivo en vista de la llegada de su hija a la presidencia: "hija de tigre".
Quedé con un extraño sabor con este libro. Si bien es verdad que en general está bien escrito, se deja leer con avidez e interés, me parece que mantiene un tono muy condescendiente con la protagonista de esta vida novelada que bien parece de novela. Me queda la sensación que nació más como respuesta a una biografía maliciosa (con el título "Bachelet: La historia no oficial") aparecida en los inicios de la campaña presidencial que a otra cosa, reconociendo eso sí que hubo un trabajo minucioso y detallista para mostrarnos todas las facetas de la vida de la Bachelet.
Pero vamos viendo los méritos del libro. En primer lugar, el gran trabajo que hay detrás se nota. Los autores entrevistaron a más de cincuenta personas, entre ellos sus hijos y su madre, recorriendo con acuciosidad su infancia, adolescencia, juventud y madurez, lo que nos permite conocer mejor la realidad en la que se desenvolvía Michelle Bachelet y de paso reconocer a tantas personas y personajes que se fueron entremezclando con Bachelet y que hasta hoy mantienen una figuración destacada. Los autores parten con una frase que refleja muy bien lo que vive la protagonista: "Constantemente, la realidad se encarga de ratificar la superioridad que posee frente a la fantasía y de producir historias dignas de los guionistas. Ésta es una de ellas".
Este libro también reivindica la figura de su padre, el General de la Fuerza Aérea Alberto Bachelet, muerto en prisión luego de reiteradas torturas, físicas y sicológicas. Asimismo, destaca también las importantes tareas que ha debido desarrollar la madre de Michelle Bachelet, Angela Jeria, ya sea como promotora e impulsora de organizaciones de derechos humanos durante la dictadura o en el cuidado de los hijos de Bachelet en sus diversos cargos durante los gobiernos de la Concertación.
En todo caso, cumple con la misión de entregarnos una visión más completa de Michelle Bachelet y responder a una gran cantidad de preguntas que nos hacemos sobre ella. En ese aspecto me dejó contento este libro, aunque siempre con la impresión de ser muy benevolentes con Bachelet y su entorno. En todo caso, este libro se ha transformado en uno de los más vendidos en el último tiempo, aprovechando la gran popularidad que ha alcanzado la Presidenta electa.
Recomendable para todos quienes quieren saber más de quien nos dirigirá desde el 11 de marzo de este año.

jueves, 2 de febrero de 2006

Bloggers modelan rostros en cerámica

Esta es una iniciativa que vale la pena destacar y que mejor medio que éste, un blog dedicado a las artes, tanto escritas como visuales. Iniciativa de Beatriz Valenzuela, arquitecta destacada con numerosos postgrados relacionados con Urbanismo, cuya meta es hacer que 100 conocidos blogueros nacionales dejen impresa en cerámica sus rostros, para crear una identidad a sus espacios en la red, fusionando de esta forma el arte con la tecnología.
En su blog podrán encontrar mayor información al respecto y los participantes de las dos primeras sesiones, 25 conocidos blogueros entre los que destaca por su vuelo siempre tan certero y lleno de belleza La Libélula, quien me dio a conocer esta bella iniciativa, que más allá de cumplir su objetivo de dejar plasmado en ese noble elemento un rostro que refleje parte de su ser, permite que afloren las personas de carne y hueso que se reflejan en los éxitosos blog nacionales partícipes de esta obra, que por lo demás se expondrá al público en el mes de agosto del presente año.
En el blog de Beatriz Valenzuela se dan a conocer todos los que han participado hasta hoy, con fotos incluidas de los propios artistas y sus obras. La que incluyo aquí es la de Yvette (La Libélula), hermosa creación que -al igual que las otras- pasará por un proceso de cocción para que luego la propia artista la pinte.
Esperaremos ansiosos a ver las máscaras o rostros terminados y nos matriculamos desde ya para su futura exposición.
En el Diario La Nación de hoy hay un artículo muy interesante al respecto, del periodista Daniel Mendez, quien estuvo en la sesión de ayer, recabando impresiones de los propios artistas blogueros, quedando sus impresiones registradan en dicho artículo. Cliquee aquí para leerlo.
Desde aquí vayan mis más sinceras felicitaciones a Beatriz por tan hermosa iniciativa y a Yvette -a nombre de todos los blogueros participantes- por ser parte de tan bello proyecto y por su hermosa obra.

sábado, 28 de enero de 2006

Mis cinco manías

He aquí mi respuesta a la amable invitación de Elisa de Cremona para que revelemos nuestras manías, sin antes incluir las reglas de este pequeño juego-cadena, copiadas desde su blog:

"El primer jugador (fijo que fue algún bicho raro que se sentía sólo en su mundo de maniático y necesitaba confirmar si había más ociosos como él) de este juego inicia su mensaje con el título "5 extraños hábitos tuyos". Las personas que son invitadas (el resto de los maniáticos que deambulan por la red) a escribir un mensaje en su respectivo blog a propósito de sus extraños hábitos, deben también indicar claramente este reglamento (por si alguien es lento y le cuesta entender de qué se trata la cosa). Al final, tienes que escoger a 5 nuevas personas (eso para hacer amigos o para joderse a un enemigo), listándolos con los respectivos links a sus blogs. No olvides dejar un comentario en los blogs de tus víctimas, diciendo algo así como: "Has sido elegido" y los invitas a leer el tuyo."

Ahora mis manías -extravagancia o preocupación caprichosa por un tema o cosa determinada; según la Real Academia de la Lengua- (por suerte no me preguntan por mis obsesiones, pues me vería en problemas) que se pueden contar aquí son las siguientes:

Andar siempre y en toda ocasión con un libro bajo el brazo. No puedo salir sin "mi libro", tengo que estar leyendo alguno siempre y lo llevo a todas partes. Me siento desnudo sin él y las personas que me conocen se extrañan si me ven sin alguno.

Prender, a la hora que sea, el TV en los canales del deporte (especialmente ESPN). El noticiario deportivo Sport Center es una verdadera manía en mí. Lo veo siempre que puedo y como lo repiten a distintos horarios nunca dejo de ver los goles de las ligas europeas más importantes. Total, la tele se apaga sola después que la abandone en los brazos de Morfeo.

Ver con mi hijo mayor Los Simpson e identificarnos con Homero; él en su moral (amoralidad mejor dicho) tan característica y yo en su aspecto, cada vez más gordo y pelado. Hemos visto casi todos los capítulos y nos reímos una y mil veces de las peripecias de Homero y Bart. Nos entretienen más los capítulos viejos que los nuevos, al tener la certeza que nos sorprenderán nuevamente sus aventuras geniales.

La Coca Cola ligth. Esa sí es una manía, que cae ya en la obsesión. No puedo estar sin ella. Hasta las piscolas (pisco -aguardiente de uva nacional- con cocacola, para los que no la conozcan) tienen que ser con Coca ligth. No es sólo por tomar menos calorías, que sí me importa, es que ¡me encanta!

Y por último, no soporto que desordenen el diario al leerlo, que lo arruguen o le saquen hojas. Me gusta leerlo ordenado, en su orden correcto -no soporto que lo empiecen de atrás hacia adelante- ni prestar secciones que luego leeré. Es una rutina sagrada, sobre todo en vacaciones, la lectura del diario, pero debe ser en orden.

Ahora mi venganza: paso este juego-cadena a las siguientes cinco víctimas: Yvette (La Libélula); Angelita; Shidi!; CG; Indianguman.

domingo, 22 de enero de 2006

París en el Siglo XX

He leído hace unos días esta obra -descubierta fortuitamente en el año 1994- de Julio Verne y me vino a la memoria toda la expectación que se creó en torno a ella a mediados de la década pasada. Curiosamente el manuscrito de este título fue rechazado por el famoso editor parisino P.J. Hetzel, por el año 1863, aduciendo entre otras razones que nadie creería lo que profetizaba ese genial autor para la capital francesa en los lejanos años de 1960.
Y la verdad, es que la imaginación de Verne en esta, su primera novela de anticipación, nos asombra con aciertos increíbles, como el Metro, el fax, unas especiales calculadores electrónicas, caneles y túneles artificales que unen ciudades, etc., aunque se queda muy corta en temas demográficos y de contaminación, pero igualmente admirable por ese poder de anticiparse a inventos y desarrollos tecnológicos que era muy difícil preveer en los años del 1860.
Pero también es cierto que entre las consideraciones para denegar su publicación hay algunas que tienen que ver con la técnica literaria y la calidad misma de la obra que son absolutamente entendibles y que las comparto, pues evidentemente hay debilidades en la novela -especialmente en la construcción de los personajes, en la trama en general y en el final en particular- lo que no quita que como documento histórico la publicación de esta novela se justifique por si sola.
Mi parecer es que habría ganado mucho si Verne le hubiera hecho caso a su editor y la hubiera revisado posteriormente. En efecto, Verne murió en el año 1905 y la fecha de datación aproximada de esta novela es 1862-1863; por lo tanto, dicho autor tuvo más de cuarenta años para corregirla y revisarla y el hecho que no lo hiciera me hace pensar que tampoco quedó muy contento con ella. Pero esto es otra discusión.
Ahora bien, la novela se centra en la complejidad de ese futurista París del año 1960, en que reina sin contrapeso la ciencia y la tecnología en desmedro de las artes y todo lo relacionado con el humanismo. Los artistas no tienen cabida en esa sociedad, no se lee nada que no diga relación con tecnología y ciencia pura, la música, la pintura, las artes escénicas no son como las conocemos sino que son meros instrumentos para propagar y engrandecer más las virtudes de la tecnología. La competencia a todo nivel -llamado estilo norteamericano en el libro, lo que es un acierto- deshumaniza las relaciones interpersonales. El dinero es la medida de todo (como hoy) y quien no lo tiene o no tiene una profesión digna (el protagonista desea ser un escritor) es un inadaptado social y castigado como tal. Michel, que así se llama el protagonista, intenta luchar contra este estado de cosas, ayudado por unos pocos idealistas como él, aunque más realistas, pero se encuentra con la dura realidad de ese París insensible.
En resumen, una interesante novela, que hay que leerla con la perspectiva que se merece, dándole el crédito de anticiparse convenientemente al desarrollo tecnológico futuro. De más está decir que Julio Verne es autor de innumerables obras de ciencia ficción, entre las que conviene recordar aquí "Cinco semanas en un globo", "Viaje al centro de la Tierra", "De la Tierra a la Luna" y "Veinte mil leguas de viaje submarino".

miércoles, 18 de enero de 2006

Historias de fútbol

Entre los regalos navideños de muchos fanáticos del fútbol debe haber estado el libro "Historias secretas del fútbol chileno", de Juan Cristóbal Guarello y Chomsky, seudónimo del periodista Luis Urrutia O'Neil, una obra que ha tenido bastante éxito (entre los libros de no-ficción más vendidos en Chile desde hace varios meses), tanto que en mis manos cayó una segunda edición de diciembre del año pasado.
Ahora bien, quienes gustamos de este deporte conocemos muchos detalles de nuestro fútbol, guardamos imágenes y recuerdos imborrables. Por mi parte, algunos clásicos Colo Colo-U. de Chile de los años '80 son recuerdos entrañables -las victorias colocolinas por supuesto- y el estadio lleno de banderas blancas y unas pocas azules en el recodo sur del Nacional quedarán siempre en mi memoria. Pero el hecho más importante de la historia futbolística nacional -a nivel de clubes- no está citada en esta obra. Me refiero a la obtención de la Copa Libertadores por Colo Colo en el año 1991, campaña que seguimos íntegra con mi familia en el Estadio Monumental, incluida la gran final con Olimpia, en junio de ese año.
No está. Este acontecimiento no aparece en el libro de Guarello, quien para esa época tenía 22 años y debe haber vibrado con ese inolvidable Colo Colo de Yañez, el gran Barti, Dabrosky, Martínez, Morón, Garrido, Herrera, Pérez, etc.
Sin embargo, se destinan capítulos a Colo Colo '73, al Ballet Azul, al Mundial del '62, a las eliminatorias mundialistas del '77, al escándalo de los pasaportes falsos de la selección juvenil del año '79 y a la participación chilena en los mundiales de 1974 y 1982, entre otros hechos destacados del balompié nacional.
También quedó fuera el episodio más vergonzoso -y ha habido hartos en Chile protagonizados por el fútbol- del que se tenga recuerdo: el caso del Cóndor Rojas y su autocorte con bisturí en el Maracaná por las eliminatorias del '90, que le costó una dura sanción a todo el fútbol chileno. Junto con la ausencia de Colo Colo '91, creo que son los hechos que más se echan de menos en este libro, suerte de investigación periodística.
Pero no he dicho nada respecto del libro, no he dado ninguna opinión. Mejor me la guardo. Como lectura rápida y desinteresada, está bien. No resiste mucho análisis. Si alguien ha escuchado hablar a Guarello en sus comentarios televisivos, puede estar seguro que no escribe mejor de lo habla, o dicho de otro modo, escribe igual que como habla, con palabras algo rebuscadas y/o pasadas de moda que poco aportan, y de estilo, ni hablar.
Criticable también lo de "secretas" de esas historias, archiconocidas todas, con algún que otro detalle que no conocía. De investigación periodística hay bien poco; se funda más en el chismorreo -usando una palabra "guareliana"- que en otra cosa.
El estilo de Chomsky es más acabado. Mejor contador de historias, pero con menor espacio en el libro (sólo dos capítulos son suyos, el resto de Guarello). Tampoco es gran aporte en cuanto a contarnos algo nuevo.
En síntesis, un libro prescindible, que no será recordado por mucho tiempo, recomendable sólo para fanáticos del fútbol y para los nostálgicos de la selección mundialista del '62, ya que esta gesta ocupa gran parte de las 290 páginas del libro.

sábado, 7 de enero de 2006

Cuero de diablo

En Navidad recibí un regalo muy especial. Como Diego, mi hijo menor siempre me ha visto con un libro en la mano, me regaló este libro de cuentos de Guillermo Blanco, autor chileno de la llamada Generación del '50, periodista destacado (Premio Nacional de Periodismo 1991) y recordado columnista de numerosos medios escritos. Entre sus novelas más importantes destaca "Gracia y el forastero", hermosa obra que leí en mi primera juventud y que recuerdo que me marcó profundamente. Fue como un despertar a esos sentimientos amorosos que tanto nos afectan en esos años.
También imborrable es el cuento "Adios a Ruibardo" que leímos en la enseñanza básica, en esas eternas clases de Castellano (no Lenguaje, como se llama ahora). Es autor de innumerables obras más, cuentos y novelas, con un estilo muy limpio, claro y atrayente.
Cuero de diablo es un volumen francamente entretenido; una colección de cuentos ambientados en pueblos rurales perdidos en donde la viva transcurre a otra velocidad y con otras preocupaciones. Se inicia no con un cuento propiamente tal, sino que con una novela corta, "Misa de Requiem" que narra todo el horror de un cura de pueblo que sabe que va a morir -mientras dice su misa- a manos de "El Negro", delincuente que ya mató al padre y los hermanos del cura cumpliendo una venganza que el tiempo no logró aplacar. Logra una atmósfera realmente inquietante, uno se compromete con el sufrimiento del curita de tan vívido que es el relato. Excelente y cautivante. Por lo demás, este personaje de "El Negro" recorre la mayoría de los otros cuentos, ya como leyenda que atemoriza a los pobladores, ya como activo participante de otros cuentos.
La dignidad y simpleza del hombre de campo, el salvajismo de algunos, la pureza de otros, se ven muy bien reflejados por la certera pluma de este autor, mostrándonos notablemente una parte casi siempre olvidada de nuestro Chile.
Aunque orientados a un público más juvenil -me imagino que será un texto obligatorio en nuestros colegios- recomiendo entusiastamente estos cuentos, que se dejan leer fácilmente y dejan un muy buen gusto, ideales para estos días veraniegos.

domingo, 1 de enero de 2006

El huerto de mi amada

Antes de nada quisiera desearles a todos un muy feliz año nuevo, pródigo en salud y trabajo, y que éste se convierta en el año en que se hagan realidad sus más caros anhelos. Felicidades.

El "huerto de mi amada" es una delirante novela de Alfredo Bryce Echenique, autor peruano del que ya he comentado en esta bitácora y que me agrada mucho. Tiene un lenguaje y un estilo tan particular y a la vez con tanto humor que no pocas veces me arrancó carcajadas. La lectura de esta novela me recordó Permiso para vivir, sus antimemorias, en las que recuerda toda su creación literaria y por supuesto la novela que estoy comentando.
Carlitos Alegria es el entrañable protagonista de esta novela, un joven peruano de clase alta, muy devoto, muy bueno y confiado, y con una característica que lo hace ser muy especial: muy despistado, muy, pero muy distraído, no se entera de nada de lo que pasa a su alrededor, confunde los nombres, se tropieza con todo, en fin, vive como en otro mundo, siempre feliz y despreocupado, con el único fin de ser dermatólogo como su padre y abuelo, eminencias en la materia.
Pero sucede que en una de las tantas fiestas que hacen en su casa, embrujado por la canción Siboney que la hace repetir muchas veces, se enamora locamente de Natalia Larrea, una mujer 16 años mayor que él, muy rica y deseada por los principales prohombres de la alta sociedad peruana, divorciada, además, y descendiente de virreyes y presidentes peruanos, quien le corresponde locamente también su amor, creando un gran escándalo en la fiesta, con peleas incluidas, que los obliga a huir y refugiar su amor en un pequeño oasis de Natalia, a las afuera de Lima, al que Carlitos -a la sazón con diecisiete años- llamó "el huerto de mi amada".
Estalla gran escándalo en toda Lima, los padres de Carlitos están en contra de ese amor, pero los dos amantes siguen juntos contra viento y marea, viviendo mil alocadas y sabrosas aventuras, con Carlitos tratando de hacer una vida normal -yendo a estudiar donde unos mellizos de antología, los arribistas hermanos Cespedes Salinas, huérfanos de padre, que se acercaron a Carlitos sabiéndolo volado para estudiar y asegurar su ingreso a medicina y además conocer a las hermanas menores de éste, con evidentes intenciones que sólo Carlitos no veía- y Natalia preocupada de los detalles para que su hombre-niño no se preocupe de nada.
Una espléndida novela; muy entretenida es la forma en que el autor refleja el alocado pensamiento, y distraído al máximo, del protagonista, en que se convinan nombres, frases, hechos, en un texto muy divertido y ameno. La recomiendo para las vacaciones que se avecinan, no se arrepentirán de leerla.